El aborto crece poco a poco en España, mientras en otros países de nuestro entorno europeo y occidental «comienza a disminuir ligeramente». Las autoridades sanitarias consideran, sin embargo, que las cifras, aunque importantes, no son como para alarmarse. Casi la mitad de los embarazos interrumpidos de manera voluntaria en el 2004, el último año del que se ha obtenido y analizado la información, se practicaron a mujeres inmigrantes. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, explicó ayer que, al analizar estos datos debe tenerse en cuenta que el sistema de notificación de registro ha mejorado de manera importante en los últimos años y que las tasas de gestaciones no deseadas en países como Estados Unidos y el Reino Unido, aunque han comenzado a caer, son todavía «hasta dos y tres veces superiores a las actuales de España». Sanidad, de hecho, parece más preocupada por el bajo conocimiento que los jóvenes tienen de la sexualidad que por las cifras de gestaciones detenidas de modo voluntario.