El futuro proyecto para la conservación del lobo ibérico en Castilla y León, región que cuenta en su territorio con más de mil quinientos ejemplares, ha motivado la aparición de posiciones a favor y en contra. La Federeación Castellano y Leonesa de Caza, que preside Luis Ciria, ha calificado de «arriesgado y decidido» el nuevo plan de la consejería de Medio Ambiente. Con esta iniciativa, «se da el valor que merece esta especie», afirmó Ciria, quien desmintió la existencia de furtivismo, como aseguran los grupos de ecologistas de la región, para quienes la caza ilegal se configura como la principal lacra del lobo. Los ganaderos son otro de los colectivos implicados por este futuro mecanismo de gestión de los lobos ibéricos.
Para Jesús Muñoz, miembro de COAG, «el sistema de seguros no será eficaz si no es la propia Junta la titular de la póliza». Con esta afirmación, Muñóz deja en evidencia la situación que se plantearía ante el incremento de ataques de esta especie de cánidos hacia el ganado y la consiguiente reducción de las cantidades a cobrar. Por ello, el responsable de COAG abogó por el «pago patrimonial», que se traduciría en dinero directo por cada una de las reses agredidas por lobos.
Batida en Salamanca
Para añadir más leña a los posicionamientos dispares de unos y otros agentes sociales, el pasado jueves, 20 de julio, la Dirección General de Medio Natural de la región aprobó una batida, con carácter excepcional, contra un lobo ibérico por los reiterados ataques al ganado. Un día más tarde el ejemplar cayó abatido por personal del Servicio de Medio Ambiente.