nortecastilla.es
Jueves, 29 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EL TIEMPO
LO + BUSCADO
Vuelos baratos
Regalos
Ofertas de viajes
Antivirus
Alquiler de pisos
Recetas de cocina



AUDIENCIA
CULTURA
CULTURA
«Cervantes vio que podía vivir de su literatura», dice Javier Blasco
Su biografía sobre el creador de 'El Quijote' actualiza su imagen y lo presenta como un hombre en la frontera entre el escritor y el autor
«Cervantes vio que podía vivir de su literatura», dice Javier Blasco
Javier Blasco, ayer en la casa museo de Cervantes. / GABRIEL VILLAMIL
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
LA BIOGRAFÍA
Título: 'Cervantes, un hombre que escribe'.

Autor: Javier Blasco.

Editorial: Difácil Editores.

Precio: 24 euros.


Publicidad

Cuando Javier Blasco decidió escribir su biografía de Miguel de Cervantes era consciente de que estanterías y estanterías de las bibliotecas de todo el mundo están llenas de este empeño. Y, como recordó ayer en la presentación de la obra, solo en el 2005, año del centenario de la publicación de 'El Quijote', salieron unas cuantas más, de las que mencionó las de Manuel Fernández Álvarez y Alfredo Alvar. Y sin embargo, él sentía «la necesidad de revisar la personalidad de Cervantes».

Así surgió una obra, 'Cervantes, un hombre que escribe', que tuvo una primera versión ('Miguel Cervantes Saavedra: regocijo de las musas') publicada por la Universidad de Valladolid. Esta revisión contiene toda la documentación -en buena parte procedente del Archivo de Simancas- de la que se prescindió en la primera para ajustarse a las dimensiones y características de las publicaciones de la UVA.

¿Y qué aporta esta biografía que ahora sale al mercado en el sello de la editorial vallisoletana Difácil y con el apoyo de la Junta de Castilla y León? «Sobre todo -afirma su autor- una visión actual y moderna de Cervantes. Por lo tanto, diferente de la imagen del escritor que difundían las biografías escritas a finales del siglo XIX o principios del XX. Ahora no solo disponemos de más documentación, sino que tenemos una visión distinta de lo que fue ser escritor en tiempos de Cervantes».

Blasco sitúa a su personaje en una frontera: «Cervantes encarna la realidad de un escritor que empieza a convertirse en autor. Hasta entonces un escritor había sido un hombre que ejercía su labor en un convento, rodeado de libros en una extensa biblioteca o alguien que ejercía esa misma función pero al servicio de un noble. Pero Cervantes empieza a percibir que puede vivir del producto de su escritura».

El autor de la biografía sitúa este momento alrededor de 1580 cuando Cervantes regresa de Argel. Cinco años después ha publicado La Galatea. «Con ella se inicia en el género de moda que cultivan escritores muy cercanos al poder, pero pronto se da cuenta de que el teatro y su tirón popular es el género que puede abrirle las puertas de su supervivencia económica y practica un género con el que logra tener un enorme éxito», afirma Javier Blasco.

Monopolio

«Luego emerge la figura de Lope de Vega que viene a monopolizar el teatro. Cervantes se da cuenta de que le han comido el terreno, pero con la habilidad que le caracteriza percibe que junto a la figura del espectador emerge la figura del lector, o mejor dicho, de la lectora, porque es consciente de que quienes leen son las mujeres».

En muchas ocasiones ha comentado el autor del libro que de Cervantes ignoramos casi todo, y que hay en el autor del Siglo de Oro una clara vocación de ocultamiento. Esta aportación biográfica tiene como clave ese momento en el que Cervantes se convierte en un autor 'moderno'.

«Él mismo comentaba que una obra podía llevarle unos quince días y le pagaban por ella alrededor de 20 ducados. Era una cantidad respetable para la época con la que se podía vivir unos cuantos meses. Captar esa modernidad, ese cambio en la institución literaria es una de las claves de la biografía».

Un trabajo en el que, sin embargo, no ha querido correr riesgos, siempre tan tentadores cuando se trata de una figura cuya historia real siempre queda oculta tras su obra.

«He procurado no aventurar hipótesis arriesgadas o en las que no hubiera documentos que las corroboraran o la suficiente recurrencia en su obra que las hiciera plausibles. Por ejemplo, hace unos años se puso de moda hablar de la homosexualidad de Cervantes. Yo he evitado hablar de ello y no por pudor o porque quisiera dar a la obra un sentido hagiográfico, sino porque no hay nada, ningún documento, que permita apostar por esa hipótesis, ni hay elementos en sus obras que permitan pensarlo. Y así con otras muchas cosas».

Blasco afirma que ha intentado «tener claro que las obras remiten a la ficción y deben quedar en ese ámbito, pero también es claro que esas obras pueden dar indicios del pensamiento social, político o religioso de Cervantes y desde ese punto de vista he sacado partido a sus obras para retratar su perfil».

Proyección

La presentación oficial de 'Cervantes, un hombre que escribe', tuvo lugar ayer en la casa museo del escritor en Valladolid. El mismo lugar donde terminó 'El Quijote', como recordó José Rodríguez Sanz-Pastor, secretario general de la Consejería de Cultura, que representó a la institución en el acto, en el que también estuvo presente el director de la Casa y del Museo Nacional de Escultura, Jesús Urrea. José Rodríguez situó el libro en el conjunto de actividades que la Junta impulsó con motivo del centenario de El Quijote y recordó que si Valladolid fue en algún momento hospitalaria con el escritor «él nos devolvió el favor con creces, al proyectar en sus obras numerosos lugares no solo de la ciudad sino de toda la comunidad de Castilla y León. Y es nuestro deber administrar el legado que nos dejó y potenciar la lengua no solo como un recurso de interés cultural sino como un recurso económico y turístico».



Vocento