«No se puede faltar contra el derecho fundamental de nadie para tratar de proteger el de otros. No se puede curar matando, porque va contra los principios generales de la medicina y de la ética. El fin no justifica los medios. La ciencia y la medicina, si no quieren convertirse en un instrumento contrario a la vida humana y a la justicia, deben de aplicar métodos dentro de la ética humanista. Una ciencia sin conciencia es un peligro para los seres humanos y la sociedad; con conciencia, es una bendición de Dios».