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Lunes, 27 de marzo de 2006
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Los poderes fácticos
LOS poderes fácticos clásicos son tres: el militar, el económico y el ideológico, regentado este por las doctrinas religiosas. Hay uno más, muy famoso, 'el cuarto poder', o sea, los medios de comunicación. En todos los casos, los poderes fácticos vienen a ser, son, el contrapoder, otro poder, el poder oscuro, la niebla del poder, más poder, otra forma de ejercer el poder, una fuerza invisible, pero siempre poder.

Pero, ¿qué es el poder? Sencillamente la capacidad que tienen algunas personas, grupos, partidos, entes, personas jurídicas y sectas varias para decidir por dónde debe ir el destino de la sociedad. Ahí están los poderes fácticos, poderes de mil signos, formas y dinámicas distintas. Pero todos con un denominador común: que inciden directamente en las instituciones o en las personas que las gobiernan. Casi siempre, o siempre, para mal. Porque las personas que dirigen las instituciones no son las instituciones mismas, aunque muchos se lo crean, dejándose arrastrar, con más a menos disposición, por la corriente del contrapoder hasta dañar los cimientos de las propias instituciones. Porque los poderes fácticos tienen siempre intereses ocultos, egoístas y bastardos. Son sombras que se transforman en seres vivos tras convertir la idea en dinero, principio y fin de todo.

Hay personas que en sí mismas son poderes fácticos, poderes de hecho, personas que encarnan todos los aviesos sistemas de la influencia sobre el poder institucional. Los tres poderes de Montesquieu, aquellos a los que mató Alfonso Guerra, son tres personas distintas y un solo dios verdadero: el Poder, con mayúsculas, pero con tantas presiones de los poderes fácticos, que pocas veces gozan de la libertad imprescindible. El legislativo, el ejecutivo y el judicial, en la España actual, están demasiado mezclados, posiblemente porque la democracia es imperfecta y, en muchos casos, débil.

El poder verdadero, último y primero, debería ser el pueblo, y así se lo cree. Pero, desde el momento que se lo presta a un partido y a un líder, el devenir del poder toma caminos inescrutables. Conseguido el poder, el político de turno manda hasta donde puede, hasta donde le dejan los poderes fácticos, los de dentro de su propio partido, y los otros, los externos, que se agolpan a manadas. «La posesión del poder, por inmenso que sea, no da la ciencia de poder utilizarlo.» (Balzac). Ni la ciencia ni la posibilidad real a la hora de ejercerlo.

Veamos: opusdianos, legionarios de Cristo, banqueros, burguesazos, neocatecumenales, agentes secretos, etarras, inquisitorianos, trilaterales, episcopalianos, 'iluminatis', viejos masones, monárquicos, nuevos ricos, etcétera. Y una pregunta, ¿ de qué lado está la bolsa? Un dato: el 80% es dinero de derechas. Pues eso.



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