El año pasado terminó con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,3%, un buen dato que, sumado a la mayor actividad gestora de los servicios territoriales y las oficinas liquidadoras, hizo que la Junta elevara su recaudación por impuestos el 17,6%, hasta alcanzar los 957,3 millones de euros. Lo explicó ayer la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, quien detalló que de esa cantidad 35,5 correspondieron a las llamadas tasas de la comunidad, mientras que los 921,8 millones restantes entraron en las arcas de la región fruto del cobro de los cuatro tributos cedidos por el Estado a las autonomías, que son los de Sucesiones y Donaciones, Patrimonio, Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos y la Tasa Fiscal sobre el Juego.