Cuando Leonardo da Vinci (1452-1519) tenía 30 años escribió una carta de presentación al duque de Sforza en la que le daba a conocer lo que el llamaba «sus secretos», desde un puente transportable para expulsar al enemigo a un mortero catapulta. Eran los diseños de un artista del Renacimiento que ha traspasado todas las fronteras del tiempo y del espacio para convertirse en un genio universal, como demuestran dos exposiciones complementarias que acoge Valladolid. Organizadas por la Cámara de Contratistas de Castilla y León con la colaboración de la Junta y del Museo de la Ciencia, han sido coordinadas por Tomás González y tienen a Fernando Torres como comisario.
La Iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Prado acoge sus ingenios destinados a las obras públicas, presididos por la reproducción a escala de una de sus máquinas para hacer canales, la 'Excavadora tetraédrica encauzada', que tiene unas dimensiones de siete por dos metros y medio. Junto a ella aparecen otras dibujadas por el artista y construidas por artesanos que han utilizado materiales nobles. Todas ellas han sido seleccionadas de los diferentes códices repartidos por bibliotecas y museos, como el Atlántico, que guarda la Ambrosiana de Milán y abarca toda la carrera de Da Vinci.
Cada una de estas máquinas, entre las que hay desde elevadores de polea múltiple o de tornillo a un odómetro, un anemómetro para medir la velocidad del viento o una plomada, están acompañadas de paneles en los que se explica su función, ya que se trata de exposiciones didácticas destinadas especialmente a los jóvenes.
Conocimiento y vida
El Museo de la Ciencia muestra la contribución a las ciencias del Leonardo que ejerció más de treinta profesiones, dominó todas las artes y las letras y diseñó los más variados ingenios, desde salvavidas a planeadores. Además, se analizan las ideas, escritos y obras del genio para obtener su perfil representativo, como invitación a desarrollar la creatividad del visitante. Todo ello con el objetivo final de unir conocimiento y vida, «para renacer a la vida a través de la ciencia fuente de todo conocimiento», como afirmó Tomás González. Mientras que Fernando Torres, profesor de la Universidad de Zaragoza, explicó cada una de las partes de la muestra y trazó la personalidad de Da Vinci, quien escribió en uno de sus diarios que «hay que observar y pensar, ya que quien piensa poco se equivoca mucho».
Asistió a la inauguración Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, que reflexionó sobre la vigencia de Leonardo en el siglo XXI, «en el que la búsqueda de los valores de la innovación y la excelencia siguen siendo las claves del hombre universal que se adapta al futuro». Luego, junto con el alcalde de Valladolid, Javier León, y la consejera de Cultura, Silvia Clemente, recibió una reproducción facsímil de algunos de los dibujos del artista, editados por la Cámara de Contratistas en su veinte aniversario, como recordó su presidenta, María Isabel de Blas.