El sinsabor dejado por una cosecha de cereal marcada por la sequía, los excesivos trámites burocráticos que acarreó la puesta en marcha del nuevo sistema de identificación de parcelas (SIGPAC), la aprobación de la reforma de la OCM del azúcar y las movilizaciones derivadas de la subida de los costes del gasóleo hicieron que los agricultores y ganaderos palentinos cerraran el año sin demasiado optimismo. Las perspectivas tampoco son muy halagüeñas para este año, en el que la aplicación de la reforma de la OCM del azúcar será decisiva para el mantenimiento de las explotaciones remolacheras.