La Unión de Campesinos (UCCL) convocó ayer una concentración frente a la sede del Partido Socialista de Segovia en contra de la visita del secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu. El coordinador provincial de la organización, Eduardo Herguedas, calificó la presencia del titular del Ministerio como una «provocación», precisamente en una fecha en la que sector estaba llamado a un paro. Precisamente, esta protesta en la que los manifestantes intentaron agredir al secretario de Estado (algún golpe llegó a impactarle en un hombro) fue al margen del paro general convocado pro Asaja, COAG y UPA. Fuentes de la Subdelegación informaron de que la concentración de UCCL no estaba autorizada y que aunque Puxeu ofreció reunirse con miembros de UCCL si desconvocaban la protesta, esta central «se negó a ello».
La central culpa a Puxeu de ningunear a una de los dos mayores fuerzas agrarias del país a través de la Ley de Representatividad. Los responsables de la organización califican esta norma de «fascistoide» al impedir su presencia en las mesas de negociación.
Gritos de «chorizo» o «sinvergüenza» amenizaron la reunión que mantenía en esos momentos en la sede socialista. En referencia a su contencioso con la Unión de Campesinos, el titular estatal simplemente señaló que se trata de un «problema interno fruto de la escisión de una organización». En esta línea, instó a la asociación a lavar sus trapos sucios en casa. Estas declaraciones llegaron a los oídos de la gente que aguardaba fuera de la sede del PSOE, lo que encendió la mecha de la protesta, que acabó como el rosario de la aurora cuando Puxeu abandonó las oficinas.
Una marea de más de medio centenar de personas se abalanzaron contra el cordón policial que escoltaba la salida del representante del Ejecutivo central. Los insultos, forcejeos, pisotones, codazos, zancadillas y enganchones se sucedieron hasta que el secretario de Estado alcanzó su coche oficial. Fueron quince minutos de alta tensión. Alrededor de una docena de policías locales y nacionales intentaron reprimir la acometida de los agricultores y ganaderos, que golpearon el vehículo con puños y palos de las banderas que enarbolaban.
Incluso hubo manifestantes que se tiraron al suelo para impedir el paso del coche, lo que obligó a los efectivos a retirarles a rastras. En la trifulca un integrante de la Policía Local sufrió un rasguño en la cara, lo que encendió aún más los ánimos.