Llegó al foro con su libro bajo el brazo, 'Poderosa mente', el último de los 50 que ha escrito. Bernabé Tierno pronunció la conferencia inaugural sobre 'Los jóvenes en la sociedad' y antes de su intervención respondió a las preguntas de los periodistas.
-¿Cree que los jóvenes de hoy están más desilusionados que los de generaciones anteriores?
-Creo que lo que ocurre es que lo han tenido casi todo. Los jóvenes de hoy no han tenido la educación que tuvimos los niños de hace cincuenta años, las carencias que nos hacían esforzarnos, y teníamos como referente al padre, al maestro. Parece que no, pero sí influye muchísimo el saber que tienes que conseguir objetivos y que la vida es una constante lucha, inteligente y entusiasmada, siempre al servicio de una causa justa.
-¿Qué le ayudó a conseguir sus objetivos?
-A mi me gustaba desde pequeñito ayudar a mi padre, que era agricultor, yo quería ser profesor y después me hice profesor, hice Sociología y Pedagogía, y mi gran ilusión ha sido siempre saber qué puedo hacer para conseguir que el ser humano disfrute más de la vida y sea mejor persona. Y aquí estamos con los jóvenes para decirles que ellos son la gran esperanza y que hay que seguir unos caminos para que puedan cumplir sus aspiraciones.
Coger las riendas
-¿Cuáles son esos caminos?
-El primero es que tienes que darte cuenta de que tienes que estar al mando de tu vida, controlarte a ti mismo; que tú te lo tienes que buscar. Como tú no te esfuerces, como no desarrolles esas fortalezas y buenos hábitos, que son, básicamente, la autodisciplina, la ilusión y el entusiasmo, no alcanzarás tus metas. El otro gran camino es el de la sociabilidad, somos animales sociales y todo es crecer cuando trabajamos también para los demás. Incluso cuando un país cualquiera se circunscribe demasiado a su propio terruño y no abre su mente, se está equivocando y va a una involución. En Cataluña y el país Vasco les diría lo mismo, aunque me corrieran a gorrazos. Tercero, la superación de problemas. El mundo está lleno de dificultades, ahora tenemos una crisis, pero crisis ha habido en todas las épocas. Yo digo que el ser humano no tiene que arredrarse, e, incluso disfrutar de la superación de los problemas. La humanidad ha avanzado porque hemos superado problemas. La gente adocenada, decadente, no alcanza sus objetivos. Pero hay otra juventud que trabaja, estudia, ilusionada. Es a la que yo vengo a hablar.
-¿Qué aspectos les va a exponer?
-Me voy a detener en el punto neurálgico de la juventud, el de la ilusión. Es muy importante: los jóvenes tienen que seguir siempre ilusionados, que corra sangre por sus venas. Y los que no somos físicamente jóvenes tenemos que imitar a nuestros ancestros, que tenían los brazos como ramas de árbol -yo hago deporte, soy yudoka y karateka-, y la mente, lo mismo, siempre activa. No podemos llegar a adocenarnos, a echar barriga, a sentirnos muy cómodos en la vida; la vida es actividad, ilusión entusiasmo y, lógicamente, por ahí tiene que ir la juventud.