Los campos en los que desarrollan sus trayectorias profesionales son bien distintos, pero los doctores Pedro Mata y Jesús Usón tienen un objetivo común: que la investigación aplicada a la medicina en España no solamente (aunque fundamental) sirva para mejorar la calidad de vida del paciente, sino que sea locomotora de desarrollo para otros sectores asociados. «Somos capaces de patentar equipos de alta tecnología y de fabricarlos, creando empresas en el sector. En eso, España tiene un gran futuro, tiene que hacer una apuesta y debe haber un pacto político de Estado que permita garantizar la inversión en investigación y desarrollo esté quien esté al frente del Gobierno». Así opina el catedrático y director científico del Centro de Cirugía de Mínima Invasión de Cáceres, Jesús Usón Gargallo, quien está convencido de que los expertos españoles en cirugía laparoscópica se cuentan entre los mejores del mundo «pero en España pecamos de prudentes».
Pionero en la cirugía no invasiva desde 1983, cuando dirigió la Escuela de Cirugía Experimental de Zaragoza, escribió su primer libro sobre la aplicación de estas técnicas en los pacientes de los hospitales en 1985, puso en marcha el centro de Cáceres en 1995 y sus sucesivas ampliaciones. El complejo, explicó, es el más grande del mundo y se combinan diversas especialidades médicas (urología, aparato digestivo, vascular, celular, oftalmología) con las aplicaciones tecnológicas que permiten, cada vez más, que las intervenciones quirúrgicas «sean menos agresivas, reduzcan las estancias hospitalarias y el riesgo de infecciones». Ahora está al frente del proyecto Ciudad de la Salud, que promueve el Gobierno extremeño.
Prevención
Pedro Mata López es el otro investigador que recibió ayer el Premio Nacional de Investigación de la Fundación Caja Rural Jefe asociado de medicina interna de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y profesor de patología médica, lidera un proyecto de prevención que permite reducir el riesgo de infarto a personas con hipercolesterolemia familiar que, por su predisposición genética, «tienen de ocho a diez veces más posibilidades que el resto de la población de tener problemas cardiovasculares», indicó.
Según los datos facilitados por el doctor Mata López, hay 100.000 personas en España que padecen esta mutación genética, 5.000 de ellas en Castilla y León. La enfermedad se expresa en la infancia, afecta a la mitad del grupo familiar, tanto a hombres como a mujeres, y es la causa genética más frecuente de enfermedad cardiovascular. Por ello es tan importante la detección genética antes de los 10 años, ya que los afectados pueden sufrir infartos en edades prematuras, a los 30 ó 40 años. Con un tratamiento a tiempo y una dieta adecuada, pueden tener un proyecto de vida tan largo como el resto de la población.
España es el segundo país del mundo, después de Holanda, donde se está llevando a cabo la detección genética de esta enfermedad crónica, y Castilla y León «es el primer sistema de salud del mundo donde un médico de atención primaria puede pedir el diagnóstico genético», subrayó el doctor.
Mata destacó que España es el primer país en patentar un 'biochip' para el diagnóstico, que se está utilizando ya en nueve comunidades autónomas. En Castilla y León, un 10% de centros de atención primaria han empezado a pedir el diagnóstico genético, incluso algunos consultorios rurales «algo que hace unos años era impensable, pues los pacientes tenían que desplazarse a hospitales situados a muchos kilómetros». El equipo de este proyecto reclama que se promueva un plan de detección a nivel estatal. «Esto sería una revolución», concluyó.