Con el sugerente título de 'Cómo parar setenta pájaros', apareció hace unos meses en Salamanca una completa antología de la obra poética de Tomás Sánchez Santiago (Zamora, 1957). El libro, prologado por José Manuel Trabado, incluye también una selección final de poemas inéditos que permiten conocer la evolución de una obra poética sólida y muy personal, que su autor combina con incursiones en la prosa, ya sea sin género definido ('Para qué sirven los charcos') o con forma de novela 'Calle feria'). El libro protagonizó ayer la segunda sesión del curso en la Fundación Santiago Montes. La profesora y crítica Amelia Gamoneda fue la encargada de la presentación de una obra que enmarcó en la poética de lo precario: «Tomás Sánchez Santiago construye una poética que podríamos llamar de lo precario», afirma.
«La figura del pájaro, por ejemplo, que está en el título de esta antología... Uno se pregunta a qué viene. Esos pájaros son como una especie de resultado, como un producto que saliera de las manos del que desordena. Nos hablan de un vuelo desordenado, de una indisciplina, socavar lo normativo está en el fondo de la poética de Tomás».
'El que desordena', libro a que alude la presentadora, es el cuarto último de los publicados por Sánchez Santiago y el que tiene mayor peso en la antología. «Contiene una formulación muy madurada de su poética, de forma que el resto de los libros antologados vienen a preparar esta desembocadura».
Para Amelia Gamoneda, «la poesía de Tomás es un hilo íntimo entre la palabra y las cosas, es muy de cercanía, busca la materialidad de las cosas del mundo y pretende una contaminación entre la materialidad del mundo y la expresión poética».
A este respecto son también significativas las palabras del prologuista del libro. «La suya es una música de fallos, en la que se articulan los ruidos de los vecinos, las grietas de la casa, los rumores de una calle vacía que tendrán su refrendo en una apuesta decidida por camuflar las sonoridades, y eso puede detectarse también en el plano meramente expresivo» escribe Trabado.
«Aparte de esto hay un aspecto muy atractivo en su obra que es la vocación por lo local», añade Amelia Gamoneda. «Tomás es altamente representativo del valor de lo local y de lo provinciano en este mundo de globalidades. En él, el germen del valor de lo local está en la poética de lo precario y de la retracción. En esa poética 'negativa' que él maneja hacia la reversibilidad y la paradoja».