Acompañado de su mujer, la Infanta Margarita de Borbón, hermana menor del Rey; sus hijos, María y Alfonso; y su madre, Carmen Delgado, el duque de Soria, Carlos Zurita, recibió ayer en el Paraninfo de la Facultad de Derecho de la UVA la distinción de académico de honor de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid, «una de las academias médicas de mayor tradición de este país», recordó el presidente de la citada Academia, Ángel Marañón, al inicio del acto.
Rodeado de una veintena de académicos -la Academia cuenta con 42 miembros- , compañeros de profesión y amigos, el doctor Zurita versó su discurso en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Antes, agradeció la distinción que le coloca en el selecto grupo de académicos de honor de la Academia vallisoletana -Hipólito Durán, Fernando Tejerina y Amador Schuller- y confesó a los presentes que «Valladolid se entremezcla entre mis primeros recuerdos». «Mi padre cursó los primeros años de su carrera de Medicina en esta Universidad, en el Colegio de Huérfanos de Caballería de Valladolid, y desde niño le oí hablar con nostalgia de su etapa vallisoletana», recordó el Duque de Soria, algo que ya hiciera hace unos meses cuando, junto a su esposa, la Infanta Margarita fuera investido doctor 'honoris causa' de la UVA.
Gracias a la familia
Al acto, presidido por el rector de la Universidad, Evaristo Abril, y el presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid, Ángel Marañón, acudieron el consejero de Sanidad, Francisco Javier Álvarez Guisasola; el de Educación, Juan José Mateos; el presidente de la Diputación, Ramiro Ruiz Medrano; y el alcalde, Francisco Javier León de la Riva. También acudieron, entre otros, el decano de la Facultad de Medicina de la UVA, Ricardo Rigual, y el folclorista Joaquín Díaz, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música, creada por la Sociedad General de Autores y Editores de España.
El doctor Zurita quiso dedicar este reconocimiento «merecido en todas las vertientes de su persona» -en palabras del presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid- a su mujer, sus hijos y su madre, de 94 años, «que siempre han estado apoyándome en mi carrera profesional», sentenció.