Ni siquiera la Leche Pascual, aquella que durante décadas ha puesto el nombre de Aranda de Duero sobre los manteles a cuadros de toda España, ha podido escapar de la crisis. La fábrica de la capital ribereña, cuna del grupo fundado por Tomás Pascual, se verá afectada por el ERE anunciado por la empresa, actualmente en fase de negociación, que podría culminar con la extinción de 70 contratos.
El anuncio ha provocado que todas las miradas en la localidad se vuelvan hacia la empresa que han visto crecer desde hace 50 años, hasta convertirse en el potente grupo de alimentación que es ahora. Para los habitantes de Aranda y de su comarca, 'Pascual' es una referencia diaria: El lugar donde sus hijos o los hijos del vecino trabajan, la marca de los piensos compuestos que utilizan, una constructora o una empresa de seguros. Un motivo más de orgullo: El vino, Ribera; la leche, Pascual.
La previsión de 70 despidos -que podrían ser menos al final del proceso de negociación- «es muy preocupante», según el alcalde de la localidad, Luis Briones, que confía en que, tras las crisis, el complejo arandino de este grupo salga reforzado con la decisión de la empresa. El comité de empresa espera lograr un descenso de los despidos en las próximas semanas y conseguir las mejores condiciones para los empleados que resulten, finalmente, afectados por el expediente, que para la Unión de Campesinos está motivado por las necesidades de reorganización de la empresa. Y el sindicato UGT, por su parte, pide información sobre las negociaciones del ERE mientras mira de reojo las estadísticas del desempleo en la capital ribereña, que en el mes de abril llegó a los 3.198 parados. En el último año han perdido su trabajo en Aranda de Duero 1.234 personas.
El mercado
La situación del mercado es el principal argumento que el Grupo Pascual pone sobre la mesa para justificar su decisión. Como todo el sector, sufre la bajada en el consumo medio de leche líquida en los últimos años, sobre todo en las leches llamadas 'premium' -las enriquecidas con calcio o con omega- y el avance de las marcas blancas en el mercado de leche en brik, una circunstancia especialmente adversa para alguien que, como Pascual, ha intentado siempre hacer de la calidad su bandera. De hecho, la empresa sigue insistiendo que «no fabrica para otras marcas» y lo hace, precisamente, en su última campaña de publicidad, en la que justifica el precio de sus productos en los niveles de calidad que alcanzan sus procesos.
Ante este panorama, el grupo de raíz burgalesa ha decidido llevar a cabo «una actuación puntual» para adaptarse a la situación y «garantizar el futuro del grupo», que en Aranda de Duero da trabajo a unas 1.000 personas, en un complejo de 150.000 metros cuadrados del que salen leche, batidos, mantequilla, nata, yogures, postres, prebióticos, zumos y productos de soja. La peor parte de su decisión se la llevan los 155 trabajadores de su fábrica de Lugo, que paralizaría su producción y, por tanto, cerraría sus puertas.
Los motivos que esgrime el Grupo Pascual, sin embargo, tienen matices para el coordinador provincial de la Unión de Campesinos, José Manuel de las Heras, para quien la decisión de la empresa se debe más a necesidades de «reorganización empresarial» que a la situación del mercado lácteo. Para De las Heras, «para quien está muy mal (la situación) es para los ganaderos del vacuno de leche, pero no precisamente para las industrias», por lo que cree que esta decisión de Pascual «obedece más a una reestructuración de su negocio, que con esta excusa lo querrá hacer más rentable en una zona u otra», subraya.
De las Heras añade que la empresa tiene la suficiente capacidad y penetración en el mercado para «ser tan agresiva como cualquier otra marca, como ha hecho en otros momentos». Según el representante de esta organización, a una empresa como Pascual no le debería afectar el aumento de venta de las marcas blancas, por lo que «al sector agrícola y ganadero no nos gusta esta decisión». De las Heras remata diciendo que «Pascual es una empresa que no da demasiadas cuentas, no sé si es lógico o no, pero la realidad es esa, por lo tanto ellos son responsables de sus actuaciones». Las referencias al hermetismo de Pascual se repiten, por ejemplo, desde UGT, aunque el alcalde de Aranda confirma que la dirección de la empresa se puso en contacto con él para comunicarle su decisión de presentar un ERE que afectaría a la fábrica de la localidad.
Estrecha unión
El Grupo Pascual se encuentra íntimamente ligado a Aranda de Duero desde el año 1969, cuando Tomás Pascual se hizo cargo de la Central Lechera de la capital ribereña, después de haber demostrado muy buen ojo para el comercio de alimentación. Desde entonces, su producción ha crecido y se ha diversificado y extendido a lugares como Lugo o Córdoba. El alcalde arandino, el socialista Luis Briones, califica la empresa de «modélica». Según explica, «la previsión de 70 despidos es importante, pero hay que pensar que el grupo cuenta con más de 1.000 trabajadores en Aranda». Afirma que la empresa le ha hecho llegar su intención de «redimensionar» alguna de sus empresas y de trasladar a Aranda «parte de la producción que existe en Lugo». El traslado de parte de la producción es un extremo no confirmado por la empresa, cuyas fuentes han respondido a la demanda de más información por parte de este periódico con el mensaje de que la empresa necesita adaptarse a la nueva situación del mercado.
Briones admite «preocupación en la ciudadanía» al conocer la noticia del ERE de Pascual, aunque asegura que Aranda de Duero está pasando la crisis con unos niveles que, aunque acordes con el contexto general, son algo menos preocupantes que en ciudades similares -Aranda cuenta con 31.000 habitantes- o en capitales de provincia. La tasa de paro, según los últimos datos, se sitúa en el 10%, aunque el alcalde socialista se apresura a explicar que el Plan E permitirá la contratación de obras por parte del Ayuntamiento que supondrán la creación de 200 puestos de trabajo. Briones también tiene en mente los cerca de 400 empleos que creará la implantación en la capital ribereña de Tecnoaranda, una empresa dedicada a la fabricación de aerogeneradores.
Modesto Rioseras, secretario de la Unión Comarcal de UGT, no está de acuerdo con esta valoración. Según dice, «los eventuales, cuando caen, no hacen ruido». Y vuelve sobre el ERE anunciado por Pascual, con el que «Aranda queda muy tocada». La Federación Agroalimentaria de UGT ha solicitado a la dirección del Grupo Pascual poder asistir al proceso de negociación del ERE. Por la nota hecha pública por la empresa días después de que UGT hiciera la petición, no parece que el grupo vaya a atender esa solicitud. Según el Grupo Pascual, las negociaciones tienen un «carácter estrictamente privado», así que no considera «apropiado» hacer público su contenido.