Nueve de cada diez escolares consideran que en España hay muchos inmigrantes. Esta significativa, y abrumadora, afirmación responde a de las preguntas de una encuesta presentada ayer sobre 'racismo y aceptación de la diversidad', elaborada por Movimiento contra la Intolerancia entre 828 alumnos de entre 13 y 16 años procedentes de cuatro colegios públicos y seis concertados de la capital.
¿Son racistas los jóvenes vallisoletanos? La coordinadora del estudio y responsable de la organización, Olga Hurtado, considera que no, al menos, en lo que a violencia se refiere. Detecta, eso sí, «actitudes y estereotipos arraigados sobre valores negativos que los mayores inculpan a sus hijos».
El estudio -que se divide en tres bloques sobre la aceptación de la diversidad religiosa, las distintas nacionalidades y el fenómeno migratorio-, incluye un cuestionario conformado por preguntas directas sobre la base de un trabajo previo del catedrático de la Universidad Complutense Tomás García Bueza. «Hemos utilizado preguntas muy directas elaboradas con prejuicios y términos cercanos para ver si realmente te dicen que no, que lo rechazan frontalmente, o si tienen actitudes racistas», resume la portavoz regional de Movimiento contra la Intolerancia. '¿Me gustaría tener amigos... judíos, musulmanes o cristianos?'. En estos términos se planteaba la primera cuestión y la respuesta fue, cuanto menos, sorprendente: Al 27% no le gustaría directamente tener compañeros o amigos musulmanes y otro 36% ni siquiera se pronuncia. Este colectivo, encabezado en la capital por marroquíes, es el que más rechazo genera no sólo entre los jóvenes vallisoletanos sino también en los del conjunto del país. El 20% de los primeros, es decir, dos de cada diez, llegan a asegurar que los expulsarían sin más de su barrio e, incluso, de su ciudad.
Árabes y gitanos
Este último dato, más que alarmante, refleja los mismos resultados de un estudio nacional elaborado por el citado catedrático durante el mismo periodo (2008). Los árabes eran el colectivo más rechazado (el 39,1% de los escolares los expulsarían del país) por encima, y era la primera vez que sucedía, de los gitanos (27,4%), los asiáticos (23%), los negros africanos (21,6%) y los judíos (18,8%).
La explicación a semejante grado de rechazo hacia el colectivo árabe habría que buscarlo en el 11-M. «Por culpa de aquellos locos, cuyas ideas ni siquiera reconocen en sus países, los musulmanes, y los marroquíes en particular, sufrimos un mayor rechazo que otros colectivos inmigrantes», justificó ayer el presidente de la federación regional de asociaciones de inmigrantes Asculava, Zaki Zayed, en el marco de unas jornadas sobre racismo e inmigración desarrolladas en la Facultad de Educación.
La encuesta no refleja motivos pero si realidades como que seis de cada diez escolares rechazan directamente o no se plantean tener amigos marroquíes. A más de la mitad, sin embargo, sí les gustaría relacionarse con latinoamericanos, asiáticos o africanos. Los porcentajes se disparan cuando se habla de entablar amistad con inmigrantes norteamericanos (al 67% le gustaría) o europeos (83%).
Uno de cada doce alumnos
Pero los resultados más sorprendentes los arroja la encuesta en su último apartado sobre «las impresiones que tienen los jóvenes acerca del fenómeno de la inmigración en su conjunto». Los jóvenes (89%) dejan bien clara, para empezar, su opinión de que hay «muchos inmigrantes». Eso a pesar de que este colectivo sólo representa en el presente curso un porcentaje mínimo del 8,07% (6.180) del conjunto de 76.585 estudiantes de Primaria y Secundaria matriculados en toda la provincia, es decir, que 'tocan' a un sólo escolar extranjero por cada doce alumnos españoles.
Pese a ese porcentaje, el 35% de los escolares perciben la inmigración como un problema y otro 32% no se posiciona o, lo que es lo mismo, solamente el 33% de los jóvenes valoran de forma positiva la presencia de extranjeros. Un grupo algo mayor, hasta el 41%, rechazan de manera rotunda la afirmación -así se les planteó en la encuesta- de que 'los inmigrantes nos invaden'. El 44%, y eso es lo más preocupante, dijeron que sí, que los extranjeros 'nos están invadiendo'. Además, tres de cada diez jóvenes llegan a opinar que con la llegada de inmigrantes 'peligra nuestra identidad cultural'.
El 83% de los escolares, al menos, consideran que los extranjeros recalan en España para huir de la pobreza mientras que el 25% cree que su presencia no genera un enriquecimiento económico -el 34% no opinó sobre este apartado-.
Carmen Martínez, presidente de la Asociación de Ayuda al Inmigrante (Asaín), cree que el problema de base está en el hecho de que «aquí a los niños se les llama marroquíes o colombianos aunque nazcan aquí». Ella es hija de españoles emigrados a Colombia y allí, recuerda, «me llamaban colombiana hija de españoles». Los jóvenes, concluyó el catedrático Jesús Aparicio, «tienen que darse cuenta de que necesitamos y queremos a los inmigrantes y eso deben asimilarlos desde pequeños».