O cho de la mañana: el trinar de las aves desaparece entre el estruendo de la maquinaria y el estrepitoso sonido de las motosierras. Parece que esta vez le ha tocado a la estrecha carretera que comunica La losa con Madrona, conocida entre algunos habitantes de la zona como la Carretera de los Pájaros. Detengo el coche y les pregunto a los trabajadores por la persona encargada de la obra, ya que me consta que esta pequeña y particular carretera se encuentra dentro de la Red Natura 2000 además de ser zona ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves). Se muestran extrañados cuando les pregunto por la persona 'responsable'. El responsable por supuesto no está, supongo que estará a cubierto en algún despacho frente a su ordenador (o tomando café).
Como 'No saben no contestan' me dirijo a la Diputación de Segovia. Cuando consigo dar con el departamento correspondiente un funcionario se levanta y me atiende con un aire entre paternal y sorprendido. Tras una pequeña charla aclaratoria consigo saber que efectivamente la Declaración de Impacto Ambiental no esta 'completada', «pero que tan solo es una cuestión formal». Vaya parece que se han apresurado. El mismo funcionario que me escucha con cara de paciente resignación de pronto me pregunta «¿Pero es que usted no desea que se arregle la carretera?». Le contesto que, al margen de mis preferencias, esas obras y la tala que están efectuando es ilegal al carecer de la Declaración de Impacto Medioambiental correspondiente. Me pongo en contacto con Ecologistas en Acción y me informan de que además de la evaluación ambiental estratégica del plan de carretera, que todavía no ha concluido, las DOTSE obligan a la Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto concreto de la carretera.
O sea, que no le falta una Declaración de Impacto Ambiental... le faltan dos.
Llamo al Seprona y les informo. Después presento un escrito en la misma Diputación pero un par de plantas mas arriba y aunque me aseguran que «como mucho mañana la leerá el Presidente». No me hago ilusiones sé que las cosas en palacio van despacio y abandono el edificio convencida de que para cuando se tramite el escrito no quedará árbol sobre árbol.
Aunque se supone que ya estamos acostumbrados a este tipo de actuaciones arbitrarias y desfasadas por completo de la normativa medioambiental comunitaria, lo minino que se espera de la administración es que acate sus propias normas. A pesar de los numerosos logros conseguidos últimamente por las asociaciones ecologistas parece que a esta tierra nuestra el progreso (bien entendido) siempre llega tarde y como triste consecuencia de tanta incompetencia, esos fresnos y encinas que perfilaban la Carretera de Los Pájaros haciendo del trayecto un placer para los sentidos, han pasado a ser una masa apilada de leña, para terminar ardiendo en la chimenea de quién sabe donde. Lastima que ya no exista el infierno ¿o sí?