Cerca de 1.500 opositores han inundado los institutos vallisoletanos durante las últimas semanas. Con los nervios abandonados en el umbral de la puerta de clase, los futuros maestros han entrado en las aulas para examinarse de las pruebas que les permitirán alcanzar un puesto como profesor de Latín, Matemáticas o Psicología. En toda la comunidad, más de 10.000 personas se han presentado a las 737 plazas de profesor de Enseñanza Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial (profesores de escuelas de idiomas, música y artes plásticas y escénicas), aunque algunos aún deben someterse a la últimas pruebas.
«Mis chicos sacaron muy buena nota en Selectividad. Ése es el mejor sueldo». Entusiasta, María Moraga enseña Dibujo Técnico en un centro privado, aunque recientemente se ha presentado en Valladolid a las oposiciones de Matemáticas, «porque esto hay que sacarlo en un momento u otro. Empecé estudiando Ingeniería Química sabiendo que quería ser profesora». En un solitario pasillo del instituto Ramón y Cajal, la zamorana esperaba su turno para demostrar a los miembros del tribunal sus aptitudes docentes. Un tenso momento que María, de 29 años, controla con inusitada calma, pues «no es la primera vez que me presento, pero estaba poco preparada. Ahora, he asistido a una academia en Madrid».
Y es que cada aspirante ha competido con otras 13 personas durante estas oposiciones convocadas por la Junta de Castilla y León. Sin embargo, los ratios se elevan notablemente en disciplinas como Economía, Formación y Orientación Laboral y Servicios a la comunidad.
«Tengo 68 temas. ¡Entra todo!», sentencia Cristina Martínez, de Latín. Además de las oportunas habilidades pedagógicas, esta leonesa de 30 años debe demostrar sus conocimientos de Lengua, Historia y Literatura ante el tribunal, aunque «juzgan todo. No sólo lo que dices, sino cómo lo dices».
Por las carreteras y vías de tren de la comunidad, miles de opositores han viajado de provincia en provincia, puesto que cada especialidad tiene lugar en una única localidad, como Francés en Soria o Educación Física en Segovia. Así, en los institutos Zorrilla y Ramón y se han concentrado los opositores de Matemáticas, Latín, Psicología y Pedagogía y Procedimientos Sanitarios. «He tenido muy poco tiempo para prepararlas. Para sacar una plaza, necesitas un año sabático», explica Patricia Pérez, de 35 años y docente de Auxiliar de Enfermería en un centro privado. «Son una alternativa a la situación actual de trabajo», asegura Azucena Padrones, burgalesa de 30 años.
El continuo ir y venir ha obligado a los aspirantes a estar pendientes de la Red para conocer el día y la hora exacta de las pruebas. «Creemos las páginas de las direcciones provinciales de la Junta pueden tener más información. Aún somos los sindicatos los que suplimos esa carencia, aunque se ha notado algo de mejoría», comenta Pedro Escolar, del Sindicato de Trabajadores de Enseñanza de Castilla y León.