En ocho semanas, las células cultivadas están listas para volver a implantarse y, en unos seis meses, pueden verse los frutos de tan novedosa técnica, que los expertos no dudan en calificar de avance capital en lo que a cirugía capilar se refiere.
De momento, 19 personas han prestado sus calvas para que en ellas se lleve a cabo esta casi milagrosa multiplicación de sus hasta ahora escasos pelos, con la esperanza de poder lucir una generosa cabellera. 11 de ellos están más cerca de cumplir su sueño, lo que se traduce en un porcentaje de éxito a los seis meses del 66%. El próximo año se contará con los datos tras 48 semanas del implante.
Los resultados de este ensayo han sido presentados en Roma por Bessam Franjo, presidente de la Sociedad Internacional de Cirugía Capilar, que ha liderado el proyecto desarrollado por Intercytex, compañía británica que investiga soluciones a la calvicie, una patología que afecta a un 40% de los hombres mayores de 50 años. También podrán se podrá aplicar a quienes acaban de pasar por quimioterapia.
«Se trata de un auténtico cultivo 'in vitro' que pone a disposición del cirujano una fuente inagotable de pelo. Un gran avance para las personas con calvicie muy avanzada o con poca elasticidad del cuero cabelludo, que no podían recurrir a los métodos actuales de regeneración», explica Eduardo López Bran, jefe de Dermatología del Hospital Clínico y director del Gabinete Dermatológico y Capilar de Madrid. Además, el implante de las células foliculares puede hacerse de una manera sencilla, con pequeñas inyecciones, en lugar de las incisiones que ahora son necesarias. Respecto a la duración del tratamiento capilar , López Bran confía en que «puesto que las células se obtienen de un área que no está genéticamente predispuesta a la caída, es de suponer que el cabello cultivado mantendrá esa característica y se conservará a largo plazo».








