
El texto de la declaración recuerda que el 8 de mayo de 1954 la Universidad de Salamanca invistió Honoris Causa a Francisco Franco «en el marco de un país que carecía de libertad y democracia» y asegura que «desde una Universidad moderna, abierta y democrática del siglo XXI, no se pueden reescribir las difíciles circunstancias históricas que condujeron a la concesión de la mencionada distinción bajo condiciones de extrema coacción».
Por esta razón, prosigue el manifiesto, «el 30 de abril del 2008 el Consejo de Gobierno de la Universidad de Salamanca, en su voluntad de salvaguardar la dignidad histórica de la Institución, acuerda rechazar la concesión del citado grado académico a don Francisco Franco Bahamonde, por entender que nunca reunió méritos científicos, académicos, sociales, ni personales que lo hicieran merecedor de ostentar dicho honor».
El rector, José Ramón Alonso, calificó la declaración de «sencilla, clara y corta» y reconoció que «no era una demanda interna de la propia Universidad, era más bien una demanda social en la que se nos solicitaba desde fuera que nos manifestaremos en el sentido de si continuábamos manteniendo esa declaración».
La mayor parte del debate en el seno del Consejo de Gobierno se centró en la posibilidad jurídica de retirar como tal el Honoris Causa concedido a Franco. Según explicó el director de los Servicios Jurídicos de la institución, José Ramón García Vicente, la cuestión planteaba «una gran complejidad», que hubiera requerido «involucrar a varios organismos y mucho más tiempo», por lo que «se prefirió recurrir a la vía simbólica en vez de a la jurídica».














