La mayoría de los nuevos pacientes que se diagnostican en nuestro país (entre el 60% y el 70%) son inmigrantes (marroquíes, argelinos y ecuatorianos, fundamentalmente), y el resto forman parte del colectivo gitano, según datos facilitados ayer por el doctor de la Asociación Fontilles, José Ramón Gómez.
En España la lepra «no es un problema de salud pública, ni un problema importante» porque el control y seguimiento de esta enfermedad «es muy bueno», incluso, explicó, muchos de los inmigrantes que llegan a nuestro país contagiados por la lepra «vienen ya con el tratamiento en marcha y la situación controlada».
Fuera de España la situación es mucho más preocupante, especialmente en el sureste asiático y África.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) facilitados ayer por la Asociación Fontilles con motivo del Día Mundial de la Lepra -el domingo 27 de enero-, en el 2006 se registraron 260.000 nuevos casos en todo el mundo, la mayoría de ellos (174.000) en el sudeste asiático, especialmente en la India.








