
El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid, Javier Arroyo, junto al de la Real Academia de Medicina, Ángel Marañón, y otros miembros de la organización colegial manifestaron ayer que este cambio en el sistema sanitario público y privado es «un auténtico despropósito» que afecta no solamente a la dignidad de la profesión médica sino a la calidad de la asistencia, a las responsabilidades profesionales y jurídicas y a los derechos y garantías de los propios pacientes.
«La prescripción de una medicina es un tema muy serio al tratarse de la culminación del procedimiento del ejercicio médico. Para ello, primero se hace la historia clínica del paciente, se le conoce, explora, se realizan si es necesario pruebas complementarias... y, todo ello, para llegar a un diagnóstico y, el punto final de este proceso, es el tratamiento que es algo irrenunciable y potestativo del médico y nadie más tiene capacidad profesional ni legitimación para ello». Para el representante de los facultativos de Valladolid no «solo es un dislate» sino que atenta contra «el derecho de los ciudadanos a una asistencia de calidad porque el diagnóstico es fruto de la reflexión y el estudio y un ejercicio libre y de responsabilidad profesional el indicar un medicamento».
Además, tal modificación obligaría a modificar legislación vigente como la Ley de Ordenación de la Profesión Sanitaria que define el cometido de cada una y sus responsabilidades.
Inocuidad falsa
Ningún medicamento es inocuo. En ello insistían ayer también el vicepresidente del Colegio, Manuel Villa, el presidente del comité de ética del mismo, Javier Rabadán y la doctora Martínez.
El presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía, tras alabar la profesión de enfermería como «imprescindible, valiosísima y vocacional» destacó que es obligación de los médicos defender la grandeza moral de los facultativos y a «un sistema sanitario mejorable pero intocable». El doctor Marañón repasó los efectos secundarios de medicamentos aparentemente banales como el paracetamol o el Sumial (propranolol) y que sin embargo, indicó, el fármaco que pueda parecer más inocente puede llegar a provocar por patologías previas del paciente o por interacciones con otros fármacos o problemas médicos graves secuelas al paciente, incluso la muerte. «El manejo de los fármacos es delicado y hay que saber prescribir la dosis mínima eficaz». La formación de un médico es de once años «para saber algo de medicina», añadió.
Los responsables colegiales no quisieron entrar a valorar la razón de fondo que impulsa a ampliar a la profesión de enfermería la posibilidad de recetar y recordaron que solamente en el Reino Unido había habido una experiencia similar, por falta de facultativos, que fracasó y que actualmente trata de corregirse. «En España faltan especialistas porque se van ante la falta de incentivos económicos y profesionales», destacaron.
No solamente los colegios de médicos rechazan tal modificación, junto a ellos y el Consejo General que los representa, la Confederación de Decanos, Facme (asociación de científicos médicos), la Federación Española de Estudiantes de Medicina y el Consejo Estatal de los mismos han firmado un documento de rechazo a que un profesional de enfermería, con su formación actual, pueda prescribir fármacos.















