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ROBERTO HERAS TRES VECES GANADOR DE LA VUELTA A ESPAÑA
«En los equipos profesionales no quieren ciclistas como yo»
A punto de cumplir su sanción por dopaje, el bejarano insiste en su inocencia y, ante la falta de ofertas, se adapta a su vida de ex deportista
12.11.07 -

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«En los equipos profesionales no quieren ciclistas como yo»
Roberto Heras, con su bicicleta en Barcelona. / VICENS GIMÉNEZ
Hubo un tiempo en que ser ciclista era un orgullo. Roberto Heras (Béjar, 33 años) era entonces una de las voces infantiles que coreaban a al ídolo de su pueblo, Lale Cubino, recibido tras cada Vuelta a España como un conquistador. Niñez de ojos intensos. Hoy, 'ciclista' es una palabra al revés. Una profesión pronunciada en voz baja. Tatuada con el escándalo. Heras dio positivo en la Vuelta 2005, la cuarta de las que ganó. Éxito de cristal. Forma parte de la generación calcinada por la 'Operación Puerto'. Pese a estar a punto de cumplir su sanción de dos años, nadie le alquila un dorsal en el UCI Pro Tour.

-Está a punto de cumplir su sanción de dos años, pero nadie le ficha. Los equipos del Pro Tour acordaron prolongar dos temporadas más las penas de los culpados por dopaje.

-Así es. Mi sanción es de cuatro años, dos de ellos enmascarados. Por eso digo que aunque quiero volver, no lo voy a hacer de cualquier manera. Tengo algunas ofertas, pero no de equipos del Pro Tour. Y yo pido unas condiciones mínimas. Si no, lo dejaré y punto.

-Ese código interno es único en el mundo del deporte. Muchos lo critican, pero nadie se planta.

-Hace tres años, varios dirigentes del ciclismo se reunieron y crearon ese código ético. Se guardaron bien las espaldas y formaron una liga privada. Para ellos, para esos directores de grandes equipos (Saiz, Lefevere), todo esto era un negocio. Para el resto, todo ha ido a peor. Son los efectos secundarios del UCI Pro Tour. Y muchos corredores estamos pagando ese código ético. El ciclismo estaba antes mucho mejor que ahora. Estamos pagando la 'brillante' idea de unos cuantos personajes.

-¿Qué sintió cuando Saiz le comunicó el positivo?

-Al principio no lo asimilas. Yo ya estaba pensando en la temporada siguiente, en correr quizá el Giro... Fue un calvario.

-¿Llegó a sentirse solo?

-Nunca. He tenido mucha suerte.

-¿Se siente víctima?

-No. En mi caso se hicieron las cosas mal.

-¿Le decepcionó alguien?

-No..., bueno, sí. El equipo, sus máximos responsables, Manolo Saiz y Pablo Antón, no estuvieron a la altura. Se desvincularon, se desmarcaron y la culpa recayó en el corredor. Y las cosas no son así. La culpa no es siempre del corredor. Los directores crearon el código ético. Los ciclistas, quizá tontos, lo firmamos. Y luego, cuando pasa algo, el corredor es despedido. ¿Por qué el ciclista? El código ético tenía que ser para todos, incluidos los directores. En mi caso, Manolo y Pablo nunca estuvieron a mi lado. Ellos son mi mayor decepción.

-Y el pelotón. En el grupo hay una ley no escrita: al que le pillan, a la hoguera. Y el resto sigue adelante, en silencio.

-No tenemos unión. Tendríamos que decir 'basta'.

-En países como Francia o Alemania se acusa al ciclismo español de ir a otra velocidad, de dopaje. Cuando usted dio positivo, esas críticas alzaron la voz. Incluso Mancebo, luego implicado en la 'Operación Puerto', dijo: 'El que juega con fuego se quema'. ¿Ha hablado de eso con Mancebo?

-No sé por qué nos critican los ciclistas de otros países. No lo entiendo. Tendríamos que apoyarnos unos a otros. En otros deportes ocurre. En cuanto a Mancebo... me llamó para pedirme disculpas, para decirme que él no había dicho eso.

-¿No cree que el ciclismo español tendría que haberse sometido hace tiempo a una reconversión?

-Tenemos que estar todos unidos, españoles, franceses, belgas, italianos. Sin unión, no hay solución.

-2007 ha sido un año de confesiones de dopaje. Riis, Zabel, Basso, Sinkewitz... ahora Hamburger.

-Tampoco lo entiendo. No sé cuál es su móvil.

-Usted dijo que era inocente. ¿Se reafirma?

-Sí. Eso va a misa.

-Algunos pensarán: 'Y qué va a decir'.

-Ya. Prefiero no hablar sobre lo que los demás puedan pensar.

-Ha comentado su divorcio con Saiz y Antón. ¿Y con el resto del Liberty, con la plantilla?

-Con ellos bien. Somos compañeros. Tengo una gran relación con muchos. Solemos hablar.

-Uno de sus compañeros, Jaksche, también confesó haberse dopado. ¿Qué sintió al leerlo?

-¿Qué dijo?

-Especificó las prácticas dopantes en el Once y el Liberty.

-Prefiero no comentar eso.

-¿Cómo era Jaksche?

-Muy profesional en su trabajo.

Crítica a la UCI

-¿Ve con optimismo el futuro de este deporte?

-Si sólo se va a hacer negocio, todo irá a peor.

-Ahora, la UCI va a implantar el pasaporte biológico, una especie de tacómetro, para cercar al dopaje. ¿Servirá?

-No lo sé. Yo siempre digo lo mismo: si es fiable, está bien. Pero tiene que serlo. No se pueden levantar sospechas sobre alguien que no ha hecho nada. Lo que no puede ser es que la propia UCI publique y difunda una lista con más de 200 corredores sospechosos. Esos datos son privados.

-En aquella Vuelta 2005, recuperó el aliento popular, el que había perdido tras fichar como gregario de Armstrong. El público le vio caerse en Burgos, sufrir y luego remontar en Pajares. Resurreción y hundimiento casi simultáneos.

-Es que hoy ya no se valora todo esto. Las caídas, las gestas, el sacrificio, las cualidades...

-El ciclista parece ahora un producto de farmacia.

-Eso es un error. En otros deportes, cuando alguien gana, todos piensan que tiene unas cualidades innatas. En el ciclismo, no. Mira, si un corredor gana el Tour, es porque está física y mentalmente mejor preparado. Por sus condiciones naturales.

-¿Aconsejaría a su hijo ser ciclista?

-Sí.

-¿Cambiaría algo de su carrera?

-No. Bueno, fiché por el equipo de Manolo (Liberty) por mi ambición por el Tour. Pero los tres años que estuve con Armstrong fueron los mejores de mi vida deportiva. Quizá ahora me hubiera quedado allí.

-¿Qué siente al ver que un ex compañero, Contador, gana el Tour?

-Ha sido un Tour extraño. La expulsión de Rasmussen fue muy rara. Yo he compartido muchas veces habitación con Contador. Manolo casi siempre nos ponía juntos. Y se veía que era muy bueno. ¿Por qué? Pues porque genéticamente es muy bueno y porque también lo es mentalmente. Tiene carácter ganador. Estará ahí arriba muchos años.
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