
Juan Mancera es estudiante de Topografía en la Escuela Politécnica de Ávila, perteneciente a la Universidad de Salamanca, y se encuentra realizando su proyecto de fin de carrera. Eligió el Acueducto para ello «porque cuando vine a Segovia por primera vez, hace tres años, me quedé maravillado por la ingeniería del Acueducto». Las posibilidades de llevar a cabo su deseo aumentaron cuando la Politécnica de Ávila compró el escáner láser. «Era una gran oportunidad, porque es un aparato muy caro y me permitía dar un salto de calidad en el proyecto», explica Mancera.
El hecho de que no hubiese prácticamente ningún trabajo de fin de carrera similar al suyo no le supuso un problema, sino un reto. «Cada vez te exigen más con tu propuesta; ya no vale quedarse en lo básico. Además, la ayuda de Diego González Aguilera, mi tutor, ha sido fundamental», afirma el estudiante.
González Aguilera es uno de los profesores más solicitados en la Politécnica de Ávila para realizar los proyectos de fin de carrera. A pesar de su juventud se ha convertido en una referencia para muchos de sus alumnos en los temas relacionados con la reconstrucción tridimensional de monumentos y edificios.
Fases del proyecto
Este, como casi todos los trabajos, tiene una parte de su realización muy visible y atractiva, y otra más oscura y costosa. La primera aquí sería la vistosa, el trabajo de campo en el Acueducto, la documentación con el escáner láser y la realización de las fotos.
Después llega el trabajo en el ordenador. «Primero se quita el ruido de las fotos, es decir, todo lo que no pertenece al monumento, como coches o gente que estaba allí. Luego se simultanean las tomas del escáner y de la cámara, para así reconstruir un modelo tridimensional y fotorealístico, en el que todos los datos y medidas son reales», explica Mancera.
Utilidades
Este es uno de esos trabajos que sirve para ponerle cara a una profesión no muy conocida, como es la de topógrafo. En este caso, la visión digitalizada del Acueducto permite dar a conocer el patrimonio histórico de una forma más accesible y dinámica. «Creo que podría ser muy útil como atractivo turístico, por ejemplo, en la página web del Ayuntamiento, como complemento a la historia del monumento, una visión aérea del Acueducto que no se puede conseguir con las fotos, porque sólo tienen dos dimensiones», explica Juan Mancera.
Pero la interactividad que ofrece Internet va mucho más allá. «Se podrían ofrecer todo tipo de datos, teniendo como partida la reconstrucción tridimensional. Por ejemplo, se pueden dar las medidas reales de todas las piedras o de los arcos, pero también se puede hacer que al pinchar en un determinado punto del monumento te muestre los datos históricos», añade el estudiante. «Este proyecto permitiría llevar al Acueducto, a través de Internet, por todo el mundo y creo que eso sería un empujón para la candidatura de Segovia 2016, aunque compite con mi ciudad», comenta entre risas este joven malagueño.
Juan Mancera bromea sobre una de las aplicaciones más drásticas de su proyecto. «Si hubiese un terremoto y el Acueducto se cayese, con esto se podría reconstruir piedra por piedra el monumento».
Dentro de unos días, Juan Mancera expondrá su proyecto ante un tribunal. El futuro del mismo aún no está cerrado. «No sé qué hacer exactamente, pero sé que quiero darle difusión por Internet, para que la gente lo conozca, pero aún no sé cómo».











