El Juzgado de Instrucción número 3 de Valladolid acordó imponer multas de 500 euros a Luis Ocampo y José Antonio Rodrigo García, ambos integrantes de la Coordinadora Contra el Narcotráfico de Pajarillos, como autores de una falta de ofensas leves a agentes de la autoridad cometida el día 14 de marzo de 2006 cuando en el transcurso de una de las habituales manifestaciones de lucha contra el tráfico de drogas se dirigieron con frases ofensivas a los funcionarios que integraban el operativo de seguridad.
Tras conocer la imposición de las multas, que conllevaría con carácter subsidiario veinticinco días de cárcel en caso de impago, el colectivo vecinal, a través de un comunicado recogido por Europa Press, anunció su intención de recurrir la sentencia en apelación ante la Audiencia Provincial al considerar que durante el juicio la juzgadora cometió numerosas irregularidades.
Así, la Coordinadora de Pajarillos alegó la indefensión sufrida por los propios condenados, a los que se comunicó la existencia de una denuncia contra ambos cuatro meses más tarde de que se registraran los incidentes, al tiempo que criticó el hecho de que la juez no hubiera autorizado el interrogatorio durante el juicio del subdelegado del Gobierno, Cecilio Vadillo, para que éste pudiera confirmar o desmentir las afirmaciones de los policías denunciantes respecto de que las manifestaciones del colectivo eran cada vez más violentas, en especial contra las fuerzas policiales.
Además, la plataforma vecinal denunció que los tres policías denunciantes estuvieron juntos durante la vista, lo que evitó que pudieran contradecirse, así como que la juez estuvo interrumpiendo continuamente las declaraciones de los acusados y de su letrada defensora, mientras que su actitud con los funcionarios fue muy diferente por cuanto les dejó hablar sin corte alguno.
Desprecio de algunos testigos
A su vez, el colectivo, entre otras irregularidades más, criticó la decisión de la magistrada de "despreciar" el testimonio aportado por distintos testigos, vecinos del barrio, que negaron haber escuchado insulto alguno contra los policías, con el argumento de que son parte interesada en el proceso por pertenecer a la coordinadora, "obviando el principio constitucional y la abundante jurisprudencia que hay sobre el asunto de no discriminar a un testigo por razón de afinidad ideológica".
El juicio se celebró el pasado día 15 del presente mes y en su transcurso tres funcionarios del Cuerpo que se encontraban el día de autos en el barrio ratificaron la denuncia presentada esa misma noche en la Comisaría de Delicias y en la que, además de referir el carácter cada vez más agresivo que estaba adquiriendo dicha movilización vecinal, identificaron a José Antonio Rodrigo y a Luis Ocampo como los que protagonizaron los incidentes más significativos, el primero de ellos al inició de la manifestación y el segundo a la conclusión de la misma.
Así, los agentes coincidieron al señalar que sobre las 20 horas, y cuando la manifestación acababa de dar comienzo, tuvieron que intervenir en el cruce del Paseo del Cauce y la Calle La Salud para evitar que los manifestantes agredieran a un toxicómano que en ese momento se estaba inyectando droga bajo un puente, junto al río.
"Había dos yonkis y tuve que pedirles que se marcharan porque por allí estaba previsto que transcurriera la manifestación, pero uno de ellos, que tenía aún la goma alrededor del brazo y andaba un poco cojo, no tuvo tiempo de salir", recordó uno de los policías, quien, al igual que sus otros dos compañeros, acusó a José Antonio Rodrigo, quien portaba un trombón, de ser quien arengó al resto de manifestantes para que se echaran encima del toxicómano tras advertir de su presencia y de que éste acababa de proveerse de droga en un piso de enfrente.
Los tres testigos policiales acusaron también al imputado de dirigirse a ellos con expresiones del tipo "vergüenza me daría llevar ese uniforme", "mentirosos", "sinvergüenzas" y "lleváis el uniforme para pasear", si bien coincidieron al señalar que el momento de mayor agresividad verbal lo protagonizó, ya en las postrimerías del acto, el otro acusado, Luis Ocampo, del que aseguraron que, megáfono en mano y ante los allí concentrados esa noche en la calle Pavo Real, comenzó a leer un comunicado en el que hizo referencia al archivo de la denuncia que el colectivo vecinal presentó contra la policía por agresiones sufridas durante otra manifestación en 2005.
El responsable del operativo de vigilancia declaró haber dado orden a un agente para que copiara en un cuaderno lo que Ocampo iba diciendo, entre otras cosas frases en las que el acusado se lamentaba de que en aquella manifestación los dos agentes lesionados no hubiera sufrido heridas de mayor relevancia. "Me cago en la madre que los parió, fue poco lo que les pasó a estos cobardes hijos de puta que vinieron a hostiarnos y lo consiguieron", fueron algunas de las frases que el 'escriba' policial ratificó que Ocampo profirió aquella noche, "y algunas otras más" que--apostilló--no le dio tiempo a anotar literalmente.
Los acusados niegan los hechos
Por su parte, el aludido reconoció únicamente haber dado lectura al auto de archivo de la denuncia presentada por el colectivo contra la policía y, notablemente indignado, rechazó con rotundidad las expresiones a él atribuidas y que calificó de "despropósito" y de "auténtica falsedad. Esas frases no tienen que ver ni con mi estilo ni con mi educación ni con el lenguaje que uso".
Ocampo negó igualmente haberse lamentado de que las lesiones de los dos agentes heridos en 2005 fueran de escasa relevancia, sobre todo porque, tal y como recordó, en su condición de médico tiene por pacientes a policías nacionales y guardias civiles y tal afirmación va en contra de su "deontología profesional".
El otro acusado, José Antonio Rodrigo, negó también haberse dirigido de forma ofensiva contra los policías y precisó que únicamente, tras detectar la presencia de dos toxicómanos pinchándose, se limitó a indicar que ello era la prueba evidente de que se seguía vendiendo droga en el barrio, frente a las declaraciones que días antes habían salido en prensa y en las que el subdelegado del Gobierno afirmaba que se había erradicado el narcotráfico en Pajarillos.
El imputado también rechazó haber arengado al resto de manifestantes para que se abalanzaran sobre el yonki, "precisamente porque muchos de los integrantes de la coordinadora tienen la desgracia de tener algún hijo drogadicto y, por ello, son carne de nuestra carne", sentenció.